Crisis en Ecuador: Tejiendo Resistencia y Cuidado Colectivo

Cocreado con colectivas en Ecuador, incluyendo Camaleón Medio, Coordinadora del Noroeste, Encuentro Pluriversal de Sanación. Fotos de Camaleón Medio.

Ecuador vive una crisis multicausal que impacta directamente la calidad de vida de la población. La inversión pública ha alcanzado su nivel más bajo en décadas, pese a que el país superó los 64.000 millones de dólares de deuda en 2025.

La violencia y la inseguridad se han tomado las calles de barrios, pueblos y ciudades, mientras el gobierno asegura combatirlas. Al mismo tiempo, se han aprobado y reformado leyes que vulneran garantías ciudadanas. El miedo y la desesperanza crecen entre las y los ecuatorianos.

La violencia atenta contra el derecho a habitar

Cerrar 2025 como el año más violento de la historia reciente, con 9.216 homicidios intencionales, y registrar un incremento del 22 % en las muertes violentas durante el primer trimestre de 2026, es el resultado de una guerra declarada desde el Estado contra los pueblos empobrecidos, racializados y territorializados del país. Una guerra cuya narrativa busca culpar y criminalizar a las comunidades, ignorando las condiciones sociales, el reclutamiento forzado y las víctimas colaterales que produce.

El discurso oficial sostiene la ficción de un Estado “bueno” contaminado por fuerzas externas. Sin embargo, omite nombrar el entramado estructural que sostiene la crisis: redes de corrupción judicial, vínculos entre fuerzas del orden y economías criminales, así como pactos entre el poder político y las élites económicas. Casos como “Metástasis”, “Purga” y “Plaga” han evidenciado la relación entre funcionarios públicos, operadores de justicia y estructuras vinculadas al narcotráfico.

En todo el territorio nacional, y particularmente en provincias costeras como Guayas, Esmeraldas y Manabí, se registran diariamente extorsiones, secuestros, reclutamientos forzados, sicariatos y asesinatos atribuidos al denominado “crimen organizado”. Muchas familias han sido obligadas a desplazarse para proteger sus vidas, marcando un antes y un después en un país que alguna vez fue considerado una “isla de paz”.

Una líder comunitaria feminista compartió:

"En nuestros sectores la presencia violenta de grupos delictivos es incontrolable… las muertes, las violencias, los cobros y las extorsiones no han parado. Las familias que viven con menos de un dólar diario en muchos sectores deben pagar dos dólares semanales como 'vacuna', un pago al grupo que controla la zona. Esto se transforma en control y precarización para las familias que cada vez cuentan con menos ingresos".

Este contexto mantiene a las familias en una situación permanente de zozobra y genera un problema aún más profundo: la normalización de la violencia entre niñas, niños y adolescentes. Organizaciones sociales, feministas y procesos comunitarios observan cómo las infancias incorporan a su cotidianidad amenazas, asesinatos y riesgos extremos para la vida. Además de enfrentar el reclutamiento forzado, se convierten en objetivos directos de un Estado que no las protege y que, con frecuencia, las criminaliza.

Actualmente, el homicidio es una de las principales causas de muerte entre niñas, niños y adolescentes, siendo Guayas una de las provincias más afectadas. El caso de Los 4 de Las Malvinas, donde cuatro jóvenes murieron en Guayaquil a manos de militares, constituye una expresión brutal de un régimen de guerra que convierte determinados cuerpos en sacrificables.

Frente a este escenario, la respuesta estatal ha sido la declaración del Conflicto Armado Interno, los Estados de Excepción y la intervención permanente de la fuerza pública bajo el denominado “Plan Fénix”. Lejos de mejorar la situación, estas medidas han profundizado la crisis social. Diversos informes documentan detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas y ejecuciones extrajudiciales en comunidades empobrecidas, afroecuatorianas e indígenas.

El caso más emblemático es precisamente el de Los 4 de Las Malvinas, donde 17 militares de la Fuerza Aérea Ecuatoriana fueron encontrados culpables de la desaparición forzada de cuatro niños de entre 11 y 15 años que jugaban fútbol. Aunque sus cuerpos fueron hallados calcinados, la justicia aún no determina si Steven, Nehemías, Josué e Ismael fueron víctimas de ejecución extrajudicial.

Este régimen criminaliza a los sectores empobrecidos, racializados y territorializados, convirtiéndolos en cuerpos prescindibles.

Las familias viven atemorizadas y abandonadas por un Estado que no las protege. Organizaciones sociales, feministas y comunitarias constatan que las infancias enfrentan amenazas permanentes, reclutamiento por parte de grupos armados y un riesgo creciente de muerte.



El abandono estatal y la crisis social

La guerra no llega únicamente a través de las balas y los operativos militares. También se expresa mediante el deterioro de los servicios públicos y la restricción de derechos. La reducción del Estado, reflejada en la fusión de ministerios durante 2025 y en los recortes presupuestarios de 2026, afecta de manera desproporcionada a quienes ya viven en condiciones de vulnerabilidad.

El sistema público de salud enfrenta una grave escasez de insumos médicos. Se han registrado muertes de neonatos, niñas y niños, así como fallecimientos de pacientes por falta de acceso a tratamientos de diálisis. En el ámbito educativo, la deserción escolar alcanza niveles preocupantes y numerosos planteles permanecen abandonados o destruidos.

Para muchas familias, especialmente aquellas con niñas y jóvenes, el horizonte de posibilidades se estrecha dramáticamente. Se pasa de imaginar un futuro con educación y oportunidades a luchar diariamente por sobrevivir. Como señala una líder comunitaria:

"Antes soñábamos con que nuestras hijas estudiaran; ahora solo queremos que la mafia no las vea, que no las recluten y que no se mueran".

En abril de 2026 se produjeron despidos masivos de personal médico y docente. Además, según la ENEMDU, más de 400.000 personas dejaron de formar parte del empleo pleno. A ello se suma la decisión gubernamental de aplicar impuestos a productos básicos como el pan, la leche y los edulcorantes. ¿Qué se espera que hagan las, los y les ecuatorianos sin empleo, sin acceso adecuado a salud y educación, y enfrentando un costo de vida cada vez más alto?

Esta guerra es racista, clasista y patriarcal. No impacta a todos por igual. Golpea con especial crudeza a barrios afrodescendientes, territorios indígenas y comunidades empobrecidas. No se trata de un accidente ni de un desborde institucional: es una forma de gobernar que decide quién merece protección y quién puede ser abandonado, controlado, encarcelado o asesinado.

La respuesta social y transfeminista

Frente a la violencia, la militarización y el debilitamiento de las garantías democráticas, organizaciones comunitarias, feministas, transfeministas, de diversidades, pueblos y nacionalidades continúan sosteniendo redes de cuidado, protección y supervivencia colectiva en todo el país.

En barrios populares, comunidades rurales y espacios organizativos, el cuidado colectivo se ha convertido en una estrategia fundamental para enfrentar la violencia, el miedo y la precarización de la vida.

Una de estas experiencias es el Encuentro Pluriversal de Sanación, impulsado por una red diversa de organizaciones, individualidades, pueblos y nacionalidades. Realizado en territorio de la comuna ancestral Tola Chica, en el Ilaló, este proceso entiende la sanación como una práctica colectiva, territorial y profundamente política, que fortalece vínculos comunitarios y capacidades organizativas en contextos atravesados por múltiples violencias.

Con el apoyo del Global Resilience Fund, el fondo humanitario y de respuesta a crisis de Purposeful, que canaliza recursos hacia niñas y jóvenes feministas afectadas por crisis y que participan activamente en la respuesta a ellas.

Varias iniciativas han fortalecido procesos de documentación y memoria vinculados a luchas contra el extractivismo, la militarización y otras formas de violencia estructural. En un contexto marcado por la censura y el miedo, documentar se convierte también en una forma de resistencia, preservando voces que suelen quedar fuera de los relatos oficiales y disputando narrativas que criminalizan o invisibilizan a las comunidades organizadas.

Esta apuesta también se refleja en experiencias como Camaleón Medio, un medio independiente de Cuenca integrado por mujeres jóvenes que realizan periodismo con enfoque de género y derechos humanos. Su trabajo ha contribuido a visibilizar movilizaciones en defensa del agua, marchas feministas, acciones por justicia frente a femicidios y desapariciones forzadas, así como diversas luchas por los derechos humanos y la justicia social.

En ciudades profundamente afectadas por la violencia, como Guayaquil, el fortalecimiento de organizaciones comunitarias ha permitido sostener espacios de feminismo popular, procesos educativos para niñeces y juventudes, iniciativas solidarias y redes de apoyo mutuo.

En territorios atravesados por la precarización y el miedo, estos espacios continúan siendo fundamentales para preservar la esperanza, fortalecer la organización colectiva y defender la vida.

Son jóvenes feministas, junto a sus comunidades, quienes sostienen redes de cuidado cuando las instituciones fallan, documentan las violaciones a los derechos humanos cuando otros guardan silencio y creando espacios de aprendizaje, organización y resistencia.

Su liderazgo demuestra que las comunidades no son únicamente víctimas de la crisis: son también protagonistas de las respuestas.

Apoyar, proteger y financiar el trabajo de las jóvenes feministas y las organizaciones comunitarias es esencial para fortalecer la democracia, la justicia social y la capacidad colectiva de imaginar y construir otros futuros posibles.

Llamado a la solidaridad

Ante este contexto, las organizaciones comunitarias de Ecuador hacen un llamado urgente a la vigilancia nacional e internacional sobre la situación social y política del país, especialmente en lo relativo a la garantía de derechos y la protección de las comunidades.

Asimismo, llaman a colectivas, organizaciones y movimientos sociales a continuar sosteniendo el cuidado colectivo como una práctica política permanente y necesaria.

E invitan a medios alternativos, comunitarios y digitales a seguir documentando los espacios de resistencia, organización y solidaridad, demostrando que existen otros caminos posibles para enfrentar la violencia, defender la vida y construir futuros más justos.

Fuentes de referencia
Banco Central del Ecuador;Ministerio de Economía y Finanzas;INREDH;CDH Guayaquil;Amnistía Internacional;Human Rights Watch;INEC;CIEES;USFQ;Ecuador Chequea;Primicias;Lupa Media;Ecuavisa;Teleamazonas;Swissinfo;GK;Fundación Renal del Ecuador;UNE;Periodismo de Investigación. Entre otras fuentes periodísticas, académicas y de derechos humanos consultadas entre 2024 y 2026.